Hace tiempo que no me pasaba por aquí, tenía temas de los que hablar pero no acababa de encontrar la forma. Necesitaba «alguna musa», algo que desde fuera me activase. Y lo encontré. Me puse a releer un libro muy interesante: Agilmente de Estanislao Bachrach. Recomendables tanto el libro como el resto de su trabajo. Puedes encontrar videos en Youtube «ágilmente».
En una de sus conferencias «me tropecé» con los 100 segundos del título. Estanislao Bachrach es biólogo y comenta que las emociones en el cuerpo duran 100 segundos «si se las deja en paz». Entraremos en profundidad en lo que significa dejarlas en paz.
Mi cerebro hizo conexiones con experiencias pasadas y expectativas de futuro. Y como no, entre el pasado (que no olvidado) están las conversaciones con mi buen amigo Juan Carlos. En una de ellas me comentó algo de un autor (no recuerdo el nombre) que decía que «las emociones hay que sentirlas, pero no consentirlas». A esto le añadiría que tampoco hay que reprimirlas. Con lo cual nos quedaría algo así como: «las emociones hay que sentirlas, pero no consentirlas ni tampoco reprimirlas».
En ocasiones sentimos cosas que no nos gustan: las famosas emociones egóticas muy próximas a los pecados capitales (guiño de ojo a otro gran amigo como Julián). Sentimos rabia, envidia, ganas de hacer daño «por el mal que nos han hecho»… Y nos controlamos, que es lo que debemos hacer para no lastimar a nadie, pero tampoco tenemos que lastimarnos a nosotros mismos.

Esas emociones negativas hay que vivirlas (las positivas también), sin reprimirlas ni consentirlas. Desarrollemos:
- Reprimirlas tiene que ver con aquello de «no debo pensar o sentir esto que siento, no está bien». Siempre digo lo mismo «no hay problemas en sentirlo, lo malo sería hacerlo». Reprimir sólo sirve para que esas emociones perduren y/o se sumerjan en capas de nuestra mente que cada vez son de más difícil acceso, y desde allí no paran de hacernos daño… Ya sabes que eso de debo/no debo está relacionado con lo de «ser buenas personas», satisfacer expectativas ajenas, hacer lo que toca…
- Consentir tiene que ver con aquello de «darnos la razón», «aún le he dicho poco» diría alguien cargado de razón… En el trabajo con deportistas recuerdo a una madre que me preguntó cómo podía hacer para que su hijo mantuviese la motivación a pesar de que jugaba menos minutos de los que deseaba. Mi respuesta fue sencilla: «no le des la razón, oriéntalo hacia la propia responsabilidad». A todos nos gusta culpar de nuestros males a los demás pero con ello nos alejamos de poder cambiar. Sólo cambiamos cuando focalizamos en nuestro «locus interno» cuando nos hacemos responsables de lo que sucede. Si esta madre diste la razón a su hijo («pues sí, juegas menos de lo que mereces, otros hacen menos y juegan más…») sólo conseguría que su hijo se desmotivase y desempoderarse… Luego la gente habla de autoestima (lo digo con ironía).
Verás que reprimir (no debo) y consentir (tengo la razón) son dos estrategias que usamos con muchas asiduidad, y que nos conducen a que esas emociones y pensamientos (van de la mano) negativos perduren. Y es aquí donde aparecen los 100 segundos…
Bachrach dice que las emociones duran 100 segundos en el cuerpo, es decir, desde el momento en que aparece una emoción (fruto del pensamiento, de una vivencia…) hasta que desaparece del cuerpo transcurren 100 segundos (¡siempre que las dejemoste en paz!).
Si esas emociones persisten puede deberse a varios motivos, uno de ellos es que continue el estimulo, y otro que nos las dejemos irse, que no paremos de darle vueltas a la cabeza, de practicar el pensamiento irracional, de reprimir y consentir nuestras emociones, de rumiar… Dejarlas irse es contemplarlas, «no pensarlas», respirar, proyectarlas, disociarnos y verlas desde fuera…
Si duran más de 100 segundos es porqué las retenemos. Aclarar que no digo que lo hagamos deliberadamente, o para «jodernos la vida». Sólo son hábitos que podemos cambiar. Si lo hacemos obtendremos grandes beneficios en salud, descanso, plenitud, tranquilidad…, y autoconocimiento.
Sí, ¡autoconocimiento! ¿Cómo vamos a conocernos si no «contemplamos» nuestras emociones, pensamientos, acciones…?
En esta aventura personal es productivo sentir, mientras que consentir y reprimir mantiene ancladas en nuestro cuerpo esas emociones que nos hacen daño. Puedes preguntarte el por qué de nuestra «manía» de no dejar que los estados emocionales negativos desaparezcan… Son hábitos que hemos aprendido a lo largo de nuestras vidas y que nos dan seguridad, por lo menos tenemos algo que hacer… Es la paradoja de muchos hábitos: nos dan seguridad al precio de empobrecer nuestras vidas.
Oye, las emociones positivas es bueno vivirlas, asociarse a ellas, disfrutarlas, relamerse…
Totalmente de acuerdo mister, añadiría para mí que la mejor forma de sentirlas es aprender a estar en calma y eso solo se consigue desde dentro, con hábito de meditación y observación, pues de lo contrario tus viejos patrones te vuelven a arrastrar.
Gracias por compartir.
Totalmente de acuerdo. Pero el camino es muy complicado si eres persona PAS. Aún luchando para ver ésto y haber aprendido todas esas pautas que sabes bien. Prácticas y quieres llegar a ello con toda convicción y en ése proceso que alivia…surgen más experiencias duras que se amontonan a pesar de saber gestionar es inevitable bloquearse